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Arranca cumbre del G20 en medio de disturbios

Activistas vestidos de negro se separaron ayer de varios miles de manifestantes pacíficos que protestaban contra la cumbre del Grupo de los 20 (G20), incendiaron patrullas de la policía en el distrito financiero y rompieron ventanales con bates de beisbol y martillos

TORONTO (Agencias).— Activistas vestidos de negro se separaron ayer de varios miles de manifestantes pacíficos que protestaban contra la cumbre del Grupo de los 20 (G20), incendiaron patrullas de la policía en el distrito financiero y rompieron ventanales con bates de beisbol y martillos.

Policías con escudos y bastones habían repelido más temprano a otro grupo pequeño de manifestantes que intentaban llegar a la cerca de seguridad que rodea la sede de la cumbre económica global del G20. Algunos manifestantes arrojaron botellas a los policías.

Los agentes utilizaron gas lacrimógeno cerca de allí, dijo Jillian Van Acker, vocera de la policía. Los elementos antidisturbios, utilizando bicicletas, formaron un cerco e impidieron el avance de los manifestantes hacia la cerca de seguridad.

La policía clausuró un tramo del sistema de tren subterráneo de Toronto a lo largo de la ruta de la marcha y el centro comercial más grande del centro de la ciudad también cerró cuando la protesta comenzó a tornarse violenta.

Numerosas patrullas se dirigieron a Toronto para reforzar la seguridad después de que terminó en Huntsville, Ontario, el encuentro del Grupo de los 8 (G8). El vandalismo en el centro de Toronto ocurrió a unas cuadras de donde se reúnen y se hospedan el presidente estadounidense, Barack Obama, y otros líderes mundiales, entre ellos los presidentes de México, Felipe Calderón; de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, y de China, Hu Jintao, y los primeros ministros del Reino Unido, David Cameron, y de Italia, Silvio Berlusconi. Los disturbios registrados causaron problemas a algunos de los participantes de la cumbre, como el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien no pudo llegar al hotel que tenía asignado.

La reunión de líderes del G20 comenzó anoche en Toronto con una cena de Estado que será seguida hoy de la reunión plenaria del grupo en la que se abordarán temas como el gasto público y la reforma financiera global. El primer ministro canadiense, Stephen Harper, y su esposa dieron la bienvenida a cada uno de los miembros del grupo, integrado por los principales países desarrollados y en desarrollo y que se ha erigido en el principal guardián de la economía global.

Canadá, país anfitrión de la cumbre, ha propuesto que el G20 marque como objetivo global el recorte del déficit público a la mitad en 2013 y la estabilización o reducción del peso de la deuda pública en el PIB de cada país para el año 2016. Horas antes de comenzara el G20, el primer ministro canadiense se mostró también confiado en que se llegará a un consenso en el G20. “Mi sensación es que hay un fuerte consenso acerca de la necesidad de alcanzar una consolidación fiscal a mediano plazo en los países avanzados”, apuntó.

La postura de Estados Unidos es bien diferente, dado que el gobierno de Obama considera que la retirada súbita de los estímulos económicos podría poner en peligro la recuperación.

El gobierno de Obama prefiere que el foco de atención de la cumbre se centre en la reforma del sistema financiero, que está más avanzada en Estados Unidos que en el resto de países, tras el reciente acuerdo alcanzado en el Congreso.

Funcionarios chinos, en un gran cambio de enfoque, dijeron el sábado que recibían con agrado cualquier discusión sobre las monedas como parte de las conversaciones acerca de la economía global, pero insistieron en que sólo Beijing determinará la política para el yuan.

Llaman a castigar a Irán

Durante la reunión del G8, los líderes participantes urgieron a Israel a que cumpla su promesa de aliviar el bloqueo de la Franja de Gaza y destacaron que no se puede permitir que el actual sistema continúe vigente. También hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que se apresure a cumplir “completamente” las sanciones aprobadas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) contra Irán.

El G8 abonó además un compromiso para completar la atribulada ronda de comercio de Doha este año y prometió seguir negociaciones comerciales bilaterales y regionales hasta que pueda lograrse un acuerdo global.

 

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