200810
 

La tercera economía del mundo

Ramón Lecuona Valenzuela* | El Universal (MÉXICO)
Comenta la Nota

rlecuona@anahuac.mx

En estos días se ha comentado en los principales medios de comunicación que en el segundo trimestre de este año, el PIB chino superó, por primera vez, al de Japón. Así, la economía japonesa pasó a ocupar el tercer sitio en el mundo, por su tamaño, después de Estados Unidos y China.

Sin embargo, este hecho no tiene nada de novedoso si el PIB se mide con el criterio de paridad de poder de compra (PPC), que permite comparar los tamaños de las economías desde una perspectiva real, no meramente nominal.

Con esta metodología, la economía china se convirtió en la segunda más grande del mundo desde ya hace varios años.

Según datos de la OCDE, en 2005, el PIB chino ajustado por PPC superaba en casi 38% al de Japón; en 2007, la diferencia era ya superior a 64 %. Y la tendencia permite estimar que, para 2010, la brecha se ubicará en alrededor del cien por ciento.

Desde luego, la diferencia en el volumen de estas economías se debe, fundamentalmente, al gran tamaño de la población china, superior a los mil 350 millones de habitantes, en comparación con la japonesa, de 129 millones de personas.

En términos de productividad, Japón lleva gran ventaja, pues su producto per cápita, también corregido por PPC, es más de cinco veces el chino. Aunque la brecha se viene cerrando rápidamente, las distancias en este aspecto se mantendrán amplias, por lo menos durante un par de décadas.

La velocidad del gigante es de más de 8% real de crecimiento promedio anual del producto por habitante, sostenido por tres décadas. En contraste, el desempeño económico nipón de los años noventa y de principios del milenio se caracterizó por un proceso de muy bajo crecimiento económico e inflación cero.

Luego, entre 2004 y 2007, logró un aumento real del PIB por habitante superior al 2% por año.

Parecía que Japón se había reencontrado con el crecimiento. Sin embargo, la crisis global iniciada en 2008 lo golpeó fuertemente, pues se trata de un país exportador de manufactura por excelencia, por lo que su PIB cayó en más de 5%. El desplome del ingreso en el mundo desarrollado, con la consecuente caída de la demanda de bienes de consumo duradero y de capital, y la revaluación del yen explican que Japón haya sido uno de los países más afectados por la crisis.

No obstante, el FMI estima que la economía japonesa crecerá, nuevamente, alrededor de 2% por año en 2010 y 2011.

A pesar de que el desempeño japonés de los últimos 20 años en materia de crecimiento es inferior al del conjunto de las economías desarrolladas, su aparato productivo presenta características dignas de análisis.

Por ejemplo, el World Economic Forum (WEF), clasificó a Japón como el octavo país más competitivo del mundo en 2010, siendo su capacidad innovadora (segundo lugar mundial) su gran fortaleza.

También, es importante subrayar que durante los tres lustros deflacionistas que vivió Japón, ocurridos entre fines de los ochenta y principios de este milenio, la tasa de desempleo se ubicó en un promedio de 4% y, en 2009, en plena crisis, apenas rebasó el 5%, cifra muy inferior a la de Estados Unidos y Europa.

Otra característica relevante entre estas dos naciones es la limpieza ambiental que registra la tercera economía del mundo. Las emisiones chinas de dióxido de carbono por unidad de producto son tres veces mayores que las de Japón.

La comparación con Estados Unidos también les resulta favorable, pues la emisión de CO2 por unidad de producto de ese país es 50% mayor que la japonesa.

Así, se trata de una sociedad económica que privilegia el empleo, la limpieza ambiental y la innovación. Pero, en su contra, gravita la demografía, entre otros factores.

La población de Japón prácticamente no crece desde hace varias décadas y, actualmente, muestra el perfil de envejecimiento más agudo del mundo. Mientras que en el conjunto de los miembros de la OCDE la proporción de habitantes mayores de 65 años es de alrededor de 15%, en Japón esa participación supera el 23% y se estima que será casi de 30% en 2020.

Así, la fracción de la población en edad de trabajar disminuirá en tendencia y el grupo de retirados aumentará rápidamente, creando grandes distorsiones en la economía y reduciendo las posibilidades de crecimiento.

Aún así, en las próximas décadas, Japón seguirá siendo la tercera economía más grande del mundo, pues la cuarta, que es Alemania, es sensiblemente menor, ya que su población, aunque muy productiva, apenas rebasa los 80 millones de habitantes.

*Director de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac / Norte

Anuncios