Tres millones de personas salieron a la calle, según los sindicatos; pero el gobierno dice que son sólo 825.000. (En el año 2005 se estimaba una población francesa de 60.656.178 habitantes)

Ni la intensa lluvia que caía sobre París pudo detenerlos. En el quinto día consecutivo de protestas y movilizaciones contra la reforma de pensiones en Francia –que eleva la edad de jubilación de 60 a 62 años y sube de 65 a 67 años la edad para recibir la pensión completa-, el gobierno calculó en 825 mil y los sindicatos en tres millones los franceses que salieron a las calles de sus ciudades para hacer sentir su descontento contra la medida impulsada por el Presidente galo, Nicolas Sarkozy.

“¡No nos gusta esta sociedad!”, gritaba un grupo de jóvenes parisinos que protestaba en un barrio de la capital francesa, alegando que, pese a que a primera vista esta medida no les afecta en el corto plazo, su futuro se juega finalmente en lo que se decida este miércoles en la votación del Senado. “Si la gente se jubila más tarde, no habrá trabajo para nosotros”, aseguró uno de los manifestantes, mientras otro argumentaba que no quería ser un estudiante a los 20, un desempleado a los 25 y un necesitado a los 62.

En las protestas de ayer continuaron participando los estudiantes, los camioneros, que hicieron llamados a bloquear las carreteras del país y los centros de abastecimiento, y trabajadores ferroviarios, afectando con ello la circulación de trenes en todo el territorio nacional. Pese a ello, el gobierno consideró que hubo menos manifestantes que en las últimas concentraciones.

Uno de los mayores problemas que ha generado la ola de movilizaciones en Francia fue la falta de combustible en los principales aeropuertos, luego de que el viernes pasado dejase de funcionar el oleoducto que abastece a dos terminales de París. De hecho, el principal aeropuerto de la capital gala y uno de los más importantes de Europa, el Charles de Gaulle, había anunciado que sólo le quedaban reservas de combustible hasta el martes, mientras el gobierno insistía en que no existían riesgos de tener que enfrentar una crisis energética.

Sin embargo, ayer, un portavoz oficial anunció que el oleoducto volvió a estar en servicio, alejando con ello uno de los principales peligros que acechaban al país debido al paro indefinido del sector petrolero. De todas formas, 12 refinerías continuaban sin funcionar y dos centenares de gasolineras tuvieron que cerrar por falta de combustible, a lo que el gobierno respondió permitiendo el transporte de combustible por carretera, algo prohibido durante los fines de semana.

(Fuente: la tercera (Chile) en Google noticias y selección de Mon Money)

Anuncios