El procesamiento por fraude al Fisco golpeó esta semana a Luis Ajenjo, uno de los ejecutivos más influyentes del mundo concertacionista desde los 80. Hoy vive una suerte de exilio político.

Por Claudia Farfán

Su abogado pasó a buscarlo antes de las siete de la mañana a su casa de Lo Curro. A esa hora, Luis Ajenjo (57) estaba vestido de terno y corbata, listo para iniciar la amarga jornada que vivió el miércoles pasado, cuando debió presentarse ante el ministro Omar Astudillo para ser notificado de su detención como inculpado de fraude al Fisco en la investigación por las millonarias pérdidas sufridas por la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE). Ajenjo cumplió ese trámite judicial, tomó sus objetos personales y fue trasladado en un auto policial al anexo cárcel Capitán Yáber para iniciar la reclusión, que se prolongó hasta ayer, cuando obtuvo la libertad provisional.

El gerente general de radio Cooperativa había amanecido de buen ánimo, después de que la noche anterior se juntara con su familia a ver el partido entre las selecciones de Chile y Perú. Se trataba de una suerte de paréntesis. Durante gran parte de la semana, la idea de ser encerrado en un recinto carcelario lo había golpeado en su fuero íntimo.

Uno de sus mejores amigos en la DC, el ex director de la Casa de Moneda, Fernando Silva, explica que la orden de detención en su contra ha sido el momento más difícil que ha atravesado el empresario desde que se inició la investigación judicial sobre las irregularidades detectadas durante su gestión como presidente del directorio de EFE, entre 2002 y 2006. El juez Astudillo decidió someterlo a proceso por haber pagado, sin autorización, un bono por cumplimiento de metas por más de $ 23 millones al ex gerente general de la empresa pública, Eduardo Castillo.

Ajenjo ya había enfrentado otros momentos complejos durante el proceso. El más duro fue constatar que ninguna figura de primera línea de la Concertación haya salido a respaldar su gestión en público, como sí se hizo cuando el ex ministro de Obras Públicas Carlos Cruz estuvo detenido en el marco del caso MOP-Gate. Ni siquiera lo hizo su cuñado Gutenberg Martínez ni su esposa, la senadora Soledad Alvear, a quienes visita con cierta frecuencia.

Así, alejado de la vida partidaria desde hace años, uno de los pocos concertacionistas que ha mantenido fluido contacto con Ajenjo es Enrique Correa. El ex ministro suele entregarle su opinión en el ámbito jurídico y comunicacional desde que estalló el caso, por el que la DC decidió pasarlo esta semana a la comisión de ética. El ex ejecutivo había solicitado el martes pasado la suspensión de su militancia.

El difícil momento de Luis Ajenjo contrasta con el prestigio que tuvo en la DC en los 80. El nombre de este ex alumno del colegio Mackay se hizo conocido entonces por la red de contactos que le abrió en el partido Gutenberg Martínez. Casado con la hermana del ex parlamentario, Victoria, el empresario construyó su núcleo duro en la colectividad al alero del “Aylwinismo”.

Eran años en que el ejecutivo era reconocido por la exitosa gestión que desempeñaba junto a la plana mayor de Cooperativa. Pese a que no terminó sus estudios de economía en la Universidad de Chile, Ajenjo se convirtió a los 26 años de edad en gerente general de la radio y junto a Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Enrique Krauss, Jaime Ravinet y Carlos Figueroa lograron transformar a la estación opositora al régimen militar en una de las más escuchadas de la época.

El paso de Ajenjo por la radio también lo acercó a dos figuras fuertes del freísmo, como lo eran Genaro Arriagada y el propio Figueroa.

En el entorno de Ajenjo dicen que fueron los buenos resultados del negocio radial lo que cimentó las bases de su patrimonio económico, que le permitió invertir en otras áreas empresariales y comprar la casa donde vive en Lo Curro. En 1994 formó, además, la Sociedad Inmobiliaria Lonquén junto a Gutenberg Martínez, al senador Jorge Pizarro y el diputado Juan Carlos Latorre.

El empresario se convirtió entonces en un asesor informal e influyente en varias de las decisiones estratégicas que se adoptaron durante las campañas de Aylwin, Frei y, en menor medida, de Ricardo Lagos. Un rol importante tuvo también en la precandidatura presidencial de Alvear como colaborador del petit comité que la aconsejó en sus definiciones para enfrentar a Michelle Bachelet.

En diciembre de 2002, Lagos nombró a Ajenjo al mando de EFE. Su nombre venía precedido de una buena gestión como integrante del directorio del Metro, donde compartió funciones con el empresario y amigo del ex mandatario, Fernando Bustamante. Los ejecutivos de la época lo respaldaron cuando un grupo de parlamentarios de la Alianza cuestionó que no tuviese título profesional, pese a que en las memorias de la empresa de transportes figuraba como ingeniero comercial.

Las críticas no fueron un obstáculo para que asumiera en EFE y se hiciera cargo del plan trienal más caro en la historia de la entidad estatal. Se trataba de una inversión de US$ 1.145 millones prevista para el período 2003-2006.

Durante su período, Ajenjo tuvo una relación directa con Lagos. El ex presidente le solicitó poner en marcha los servicios ferroviarios a Concepción y Puerto Montt, dos megainversiones que significaron millonarias pérdidas para la empresa.

Por esta razón, mientras pasaba sus horas de reclusión en el anexo cárcel Capitán Yáber, Ajenjo tenía la esperanza de ser visitado por su antiguo jefe en La Moneda. Hasta ahora, según cuenta a un cercano, el ex mandatario sólo se ha comunicado con él por teléfono para expresarle su agradecimiento por haber defendido el cuestionado plan de desarrollo ferroviario de su gobierno.

Quienes sí han defendido al empresario en forma pública son dos de los fundadores de radio Cooperativa, los ex ministros Arriagada y Figueroa. El otrora jefe de gabinete de Frei estuvo entre los socios de la estación que se opuso a la salida de Ajenjo de la presidencia del directorio, cuando se le complicó su situación judicial por el caso EFE.

La discusión sobre su permanencia en el cargo se produjo a propósito de un pago que se realizó en ferrocarriles a Patricio de Gregorio por un monto de $ 14 millones. La fiscalía presentó cargos aduciendo que los trabajos nunca se habrían realizado.

En este caso, Ajenjo fue finalmente absuelto por falta de pruebas. Pero el juicio tuvo un alto costo político. La DC pidió por primera vez la suspensión de su militancia. Entre los más duros estuvo el diputado Jorge Burgos, entonces vicepresidente de la colectividad. El empresario quedó golpeado tras ese episodio: sólo cuando la justicia lo encontró inocente del pago a De Gregorio recuperó sus derechos como militante.

Ahora, luego de su detención, en radio Cooperativa se abordará su continuidad como gerente general. Ya en abril de 2008 había dejado la presidencia de la emisora, en medio de los coletazos del caso EFE. En enero de este año, sin embargo, Ajenjo había regresado a la plana ejecutiva de la radio que ayudó a fundar.

(Fuente: http://diario.latercera.com/2011/07/16/01/contenido/reportajes/25-76614-9-auge-y-caida-de-un-poderoso-de-la-dc.shtml y selección de Mon Money)

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