LA ENTREGA del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea busca subrayar el papel que ésta ha tenido en la preservación de un clima de tranquilidad en Europa a partir de la Segunda Guerra Mundial, pero obviando antecedentes históricos insoslayables.

El comité encargado justificó ayer su decisión señalando que el proceso de integración europeo ha ayudado a transformar a Europa “desde un continente de guerra a un continente de paz”. Los dignatarios del Viejo Mundo recibieron con beneplácito la adjudicación, que entrega una dosis de alivio en momentos en que la UE atraviesa por una aguda crisis económica.

Una simple mirada a la historia europea permite notar la enorme diferencia entre la primera y la segunda mitad del siglo XX. Mientras en aquella la guerra provocó decenas de millones de muertes, en ésta la situación fue de casi absoluta calma. No cabe duda que el proceso de integración europeo ayudó a eliminar una de las causas principales de conflicto en el continente -la rivalidad franco-alemana-, pero lo cierto es que el análisis del comité del Nobel resulta, a lo menos, incompleto.

Entre los historiadores no hay duda alguna que las principales razones que explican la estabilidad de la Europa de posguerra tienen que ver primordialmente con desarrollos extraeuropeos, en concreto con la forma de la arquitectura global durante la Guerra Fría. Fue la rivalidad soviético-norteamericana, con su estructura bipolar y su equilibrio armamentístico y nuclear, la que permitió lo que un historiador ha bautizado como “la paz larga”. El hecho de que, apenas acabada dicha rivalidad, la guerra volviera a territorio europeo a través del conflicto yugoslavo (el cual se resolvió, por lo demás, gracias  a la intervención de EEUU, no de la UE), parece ser otra evidencia más de que el análisis del comité del Nobel es, como en años anteriores, parcial y antojadizo.

 

(Fuente:   http://www.latercera.com/noticia/opinion/editorial/2012/10/894-488067-9-adjudicacion-del-nobel-de-la-paz.shtml y selección de Mon Money)

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