Por Idafe Martin

BRUSELAS. ESPECIAL PARA CLARÍN – 23/01/13 – 11:20

La Unión Europea no parece temer demasiado el anuncio del premier británico David Cameron de proponer un referéndum, en 2017, sobre la permanencia del Reino Unido en el bloque europeo después de haber renegociado las condiciones de su pertenencia al grupo.

La reacción generalizada en las capitales europeas es una mezcla de desdén y de advertencia: al club se pertenece para lo bueno y para lo malo y no para elegir lo que a uno más le conviene.

Además, se entiende que la promesa de Cameron es un movimiento político interno, una forma de calmar al sector más euroescéptico de su partido e impedir el auge de UKIP, un partido que crece a su derecha y que tiene como casi único objetivo sacar al Reino Unido de la UE.

Desde Berlín, Guido Westerwelle, jefe de la diplomacia alemana, dijo que “Alemania quiere que el Reino Unido siga siendo un miembro activo y constructivo de la Unión Europea” y recordó que su gobierno apuesta “no por menos, sino por más integración“.

Merkel fue más concisa. Según la prensa alemana, la jefa del gobierno germano habría dicho tras el discurso de Cameron que estaba dispuesta a hablar de todo, pero que ahora la prioridad es acordar el presupuesto europeo para el período 2014-2020, para lo que se convocó ya una cumbre en Bruselas los próximos días 7 y 8 de febrero.

Para el gobierno alemán, que ayer volvió a prometer más reformas para profundizar la gobernanza del euro, no es posible estar eligiendo en qué participar y en qué no, aunque tampoco todo tenga que decidirse desde Bruselas.

Najat Vallaud-Belkacem, portavoz del presidente francés François Hollande, dijo a varios medios galos que “el presidente de la República ha mostrado claramente su deseo de que el Reino Unido siga en la UE”, y añadió que “ser miembro de la UE tiene obligaciones”.

El presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata Martin Schulz, declaró en un comunicado que “la Europa a la carta de Cameron no es una opción. Tenemos que centrarnos en el crecimiento económico y la creación de empleos más que en perdernos en discusiones sobre tratados”. Y recordó que “el Reino Unido es uno de los responsables de los retrasos europeos y también uno de los que más acusa a Europa”.

Carl Bildt, ministro de Exteriores sueco -su país tampoco está en el euro- escribió en su cuenta de Twitter: “la flexibilidad suena bien, pero si permites una Europa a 28 velocidades, al final del día no tendrás Europa, sólo un caos”.

Uno de los últimos grandes europeístas, el ex ministro alemán de Exteriores Joschka Fischer, advirtió que Cameron podría perder el control del proceso: “Hay muchas razones para creer que la política de referéndum de los conservadores británicos puede desencadenar una dinámica difícil de controlar y que podría incluso terminar por una salida no intencionada del Reino Unido de la UE. Para la UE, la salida británica sería un duro golpe, pero para el Reino Unido sería un verdadero desastre. Creer que la UE puede comprometerse en nuevas negociaciones, y que Alemania podría apoyarlas, bordea la creencia en los milagros”.

(Fuente:  http://www.clarin.com/mundo/Criticas-irritacion-europeo-promesa-Cameron_0_852514922.html y selección de Mon Money)

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