Al observar los regímenes económicos actuales, se ve que prácticamente en cada caso se dan las economías de mercado en una mezcla con economía centralizada.  En las economías de mercado de Europa occidental y de América latina, es posible apreciar una creciente intervención del Estado en la esfera económica.

Incluso en los Estados Unidos, el Estado interviene en forma importante regulando la actividad económica privada. Asimismo en los países socialistas se encontrará con que en mayor o menor grado se han ido introduciendo distintos elementos de la economía de mercado, determinado por distintas circunstancias.

El caso, quizás,  más característico es/fue el de Yugoslavia, donde de hecho se ha llegado a estructurar un sistema socialista de mercado, es decir, un sistema en el cual existe la propiedad social de los medios de producción pero en que la orientación de los recursos y de la producción se rige por fuerzas de mercado, en forma muy semejante a una economía de mercado.

En una economía mixta el qué producir se da en una mezcla o un compromiso entre los criterios que se generan por las fuerzas del mercado y los criterios que establece el Estado.  Así,por ejemplo, hay en esta economía un área privada regida principalmente por los estímulos del mercado y en el cual el juego de la oferta y la demanda determina que bienes se producen, en qué cantidad y a qué precio. Sin embargo hay otra área que es más o menos importante en diversos países, en el cual la empresa estatal es la que lleva a cabo la producción y cuyas producciones y precios son fijados con criterios distintos a los del mercado.

El caso más evidente es el de los servicios públicos en los que el Estado entra a menudo a tener la propiedad de la empresa en algunos casos, o en otros procede a regular una empresa privada, forjando las condiciones en las cuales esta debe operar.

En forma creciente se han ido perfeccionando los instrumentos de control de la economía estatal y de la economía privada, a través de un proceso de planificación que no obliga a las empresas a producir determinadas cantidades a ciertos precios como ocurre en una economía socialista, sino que simplemente indica cuales debieran ser los niveles de producción mas deseables facilitando así la coordinación de las decisiones entre las distintas unidades económicas.  A este tipo de planificación se le denomina planificación indicativa.

Por otra parte, en una economía mixta el sistema de precios no opera en forma enteramente libre sino que encuentra regulado por la acción estatal.  Esta regulación de los precios obedece a diversas razones.  En algunos casos se trata de fijar precios máximos  a artículos que son producidos por empresas monopólicas, las cuales, entregadas al libre juego del mercado, cobrarían precios excesivamente altos. En otros casos la fijación de los precios tiene por objeto desestimular o estimular determinadas producciones,  lo que se logra a través del establecimiento de precios mínimos o precios de sustentación de dichos productos.

En el problema del cómo producir, el Estado interviene de distintas maneras. En algunos casos las decisiones de cómo producir son afectadas en forma importante por la política de créditos e inversiones que el Estado establece   Muchas veces, por medio de exenciones de diversa índole se estimula el uso de un recurso y se desestima el uso de otro.

Otra forma en que el Estado interviene en este problema es a través de una promoción de carácter tecnológico. Esta acción, si bien es muy importante en los países industrializados, recién está cobrando cierta significación en naciones menos desarrolladas, en los cuales tradicionalmente el Estado no había aplicado una política de fomento a la investigación científica y tecnológica.

Finalmente en el cómo distribuir es donde se observan  quizás los efectos más directos de la intervención del Estado.  En general, en una economía mixta la distribución de los ingresos se ve profundamente afectada por la acción gubernamental.  Esta acción se manifiesta a través de distintas formas que en uno u otro sentido tienden a corregir las fuertes discrepancias de ingresos que se generarían a través del libre juego de las fuerzas económicas del mercado.

A través de la fijación de sueldos y salarios mínimos se garantiza que aquellos sectores de la población que tienen una menor calificación o cuya calidad de trabajo está en alta oferta, tengan un salario compatible con ciertas exigencias mínimas de justicia social.  Esta política de mejoramiento de los sueldos y salarios más bajos se ve completada por un conjunto de prestaciones sociales a través de la gratuidad de la educación, de la salud, de ciertos beneficios de carácter previsional, etc.   Sin embargo, si bien estas acciones tienden a corregir disparidades muy fuertes en la distribución de los ingresos, no dejan de crear otros problemas.

Así, por ejemplo,  es fácil imaginarse que ocurriría si los sueldos y salarios mínimos se elevan muy por encima de la productividad de ese trabajo. Simplemente tenderá a producirse desempleo de sus trabajadores, dado que los empresarios no estarán dispuestos a pagar una remuneración por encima de lo que los trabajadores puedan aportar en forma efectiva. 

Otra manera importante a través de la cual el Estado interviene en la distribución del ingreso es la política tributaria.  Por medio de la fijación de impuestos proporcionales y progresivos, el Estado trata de reducir el ingreso disponible de aquellos que están obteniendo rentas excesivamente altas y compensar a través de su política de gastos o de prestaciones sociales el ingreso de los grupos más necesitados.  La política tributaria, sin embargo,  también tiene efectos importantes en otros campos económicos como, por ejemplo, en los incentivos de producción y de inversión necesarios para que la economía de mercado opere de acuerdo con sus normas.  Así es muy importante que la política tributaria se forme  de manera tal,  que  corrigiendo  las disparidades en la distribución de los ingresos, no genere efectos perjudiciales que desalienten el aumento de la producción.

Finalmente, hay un aspecto de gran importancia en la acción del Estado en la Economía, que se refiere a la promoción del  desarrollo económico.  Una economía de mercado no genera necesariamente un proceso  automático de crecimiento y desarrollo económico.  Por otra parte, la simple intervención del Estado en la economía no asegura tampoco que dicho proceso se de. La historia muestra casos de economías de mercado que han generado un vigoroso proceso de desarrollo; también presenta casos de economías de mercado que han caído en el estancamiento. Asimismo se han dado situaciones de intervención y regulación del proceso por parte del Estado que han tenido un gran éxito, como también exhibe casos de intervenciones extremadamente funestas y frustradoras de los esfuerzos del desarrollo.

 

 

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