Con el 100% de los votos escrutados, la opción de abandonar se impuso con el 52% contra un 48% de la opción de permanecer en el bloque.

Por Cristina Cifuentes  240616

“Esta es la victoria que significa un nuevo día de la independencia para nuestro país. Es el alba de un Reino Unido independiente”. Con esas palabras el líder del partido euroescéptico Ukip, Nigel Farage, celebraba esta noche la ventaja irremontable de la opción por abandonar la Unión Europea. “Llegó el momento de liberarnos de Bruselas”, añadió.
Aunque los sondeos y las casas de apuesta daban por ganador a la opción de la permanencia en el bloque (“Remain”), los electores británicos dijeron lo contrario y esta noche el Brexit se impuso con 52% de los sufragios, frente a un 48% de quienes querían quedarse, separándolos más un millón 200 mil de votos. 
Escocia, las grandes ciudades, los pequeños territorios como Gibraltar o  las islas convertidas hace décadas en paraísos fiscales, daban una clara  tendencia favorable a la permanencia, incluso con dígitos más elevados de lo  que se esperaba. Por otro lado, regiones enteras del centro y el sur de  Inglaterra, arrojaban resultados rotundamente antieuropeístas, superiores en movilización.
Las primeras en reaccionar fueron las bolsas asiáticas que abrieron a la baja, seguidos por el petróleo y la libra, que se desplomó a su nivel más bajo desde 1985. 
Los analistas coincidían que una salida de Reino Unido provocaría un terremoto no sólo en los mercados, sino que también en la Unión Europea en sí y en el mismo país. De hecho se trata del mayor golpe en la historia del bloque.
A su vez, el primer ministro británico, David Cameron, que abogaba por la permanencia, deberá enfrentar su derrota y -según los analistas- abandonar el cargo. Esto teniendo en cuenta que la celebración del referendo se debió a la presión de un grupo al interior del Partido Conservador. Durante la campaña se especuló sobre quién lo podría suceder en caso de que ganara el Brexit y uno de los nombres que sonaba era el ex alcalde de Londres, Boris Johnson, firme partidario del Brexit. 
Cameron debe ahora asistir a una cumbre del bloque el 28 y 29 de junio, en la que anunciará la decisión. Se estima que se podrían tardar hasta dos años en que se concrete la salida. Luego, Reino Unido deberá negociar su relación completa con la Unión Europea, desde el comercio hasta la migración.
La relación con el bloque data desde 1973. Un 45% de las exportaciones de la isla van hacia la Unión Europea. En 2014, eso correspondió a US$ 320 mil millones, mientras que las importaciones alcanzaron US$ 406 mil millones.
En la campaña, los brexistas argumentaban que con la salida, el país no tendría que ceñirse a las leyes europeas. Esto pese que según un artículo del diario The Guardian, en los últimos 10 años, un 13% de las actas parlamentarias legislativas e instrumentos de estatutos británicos implementaron leyes provenientes de la Unión Europea.
Los que querían la salida, también señalaban que un Reino Unido sin Bruselas podría lograr acuerdos comerciales con China, India y Estados Unidos. 
Sin embargo, de acuerdo a un análisis del Instituto Nacional de Economía e Investigación social el país podría reducir de forma permanente su PIB en 2,25%, debido -principalmente- a la reducción de la inversión extranjera. Es más, otro estudio del London School of Economics, señaló que el ingreso sufriría una caída entre 6,3% y 9,5% del PIB, similar a las pérdidas en la crisis financiera global de 2008-2009.
De acuerdo al Centro para la Reforma Europea, pese a que Reino Unido es un contribuyente neto a la Unión Europea, después del Brexit el país podría enfrentar presión para reemplazar con el gasto doméstico el financiamiento regional del bloque y los subsidios a la agricultura.
Por su parte, la UE deberá enfrentar sus propios desafíos. En primer lugar, es el primer país que abandona el bloque justo en un momento en que enfrenta una severa crisis migratoria y viene saliendo de una crisis económica. Los analistas señalaban que un Brexit podría impulsar a los movimientos euroescépticos en el bloque y así países como Holanda, o incluso Francia, que muestran  también en los sondeos unos niveles de nacionalismo muy elevados, podrían exigir la celebración de un referendo similar o una renegociación de la membresía, tal como que la que hizo Cameron en febrero pasado.
A pesar de su desafiante campaña, los euroescépticos estaban confrontados a  sus propios retos. Una salida de la UE atizaría previsiblemente las demandas de  los independentistas escoceses y de los republicanos norirlandeses. Y dejaría  en territorio desconocido a millones de inmigrantes europeos en Reino Unido  y de británicos en la UE.
(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/mundo/2016/06/678-686293-9-britanicos-remecen-europa-y-votan-por-la-salida-de-la-ue.shtml  y selección de Mon Money)
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