Autor: Constanza Morales

El nuevo mandatario dijo que planea una fuerte baja de impuestos, lo que, según expertos, podría elevar en hasta US$ 800 mil millones el déficit fiscal.(*) Su programa también incluye aranceles a las importaciones chinas y mexicanas y una revisión de los tratados comerciales.

(*) =  El concepto de déficit fiscal, déficit presupuestario o déficit público describe la situación en la cual los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos no financieros, en un determinado período (normalmente un año).

El impacto del plan económico de Trump

La brusca reacción que experimentaron los mercados globales en la madrugada de ayer, a medida que Donald Trump se acercaba a los 270 votos electorales necesarios para llegar a la Casa Blanca, se explicó en parte por la inquietud ante algunas de las medidas que planteó durante su campaña en áreas como la política fiscal, comercial y regulatoria. Aunque esa reacción inicial se revirtió en parte tras su primer mensaje al país como mandatario electo (ver página 7), los analistas advierten significativos efectos en caso de que Trump concrete algunos de los compromisos de su plan económico

Uno de los pilares de su programa apunta a adoptar un plan tributario pro crecimiento, lo que se traduce en aplicar fuertes recortes en los impuestos individuales y de las empresas. Según los expertos, las sugeridas reducciones de seis puntos porcentuales en el tramo superior del gravamen a la renta y de 20 puntos en la tasa corporativa generarían un costo de hasta US$ 800 mil millones al año en menores ingresos.

Si a esto se añade un anunciado aumento en el gasto en defensa e infraestructura, el país debería ver un deterioro en su posición fiscal con un marcado salto en el déficit presupuestario y la deuda pública.

En materia comercial, Trump ha planteado avanzar en medidas proteccionistas, modificando o eliminando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, su sigla en inglés), además de imponer elevados aranceles a las importaciones de China y México.

En materia de regulaciones, el próximo presidente buscará derogar las normas financieras más estrictas que se adoptaron después de la crisis financiera de 2008 y deshacerse del “Sernac Financiero” estadounidense.

Con estas iniciativas, Trump pretende elevar el crecimiento anual del Producto Interno Bruto desde el ritmo actual en torno a 2% a entre 3,5% y 4% y crear 25 millones de empleos en la siguiente década.

Los economistas han cuestionado las ambiciosas metas -los desempleados suman 7,8 millones de personas, por lo que tendrían que llegar inmigrantes para alcanzar el objetivo- y algunos han advertido que el programa en realidad va a llevar a la economía a una recesión.

Política fiscal: Baja de tributos y mayor déficit y deuda fiscal

Tras tocar un máximo histórico de US$ 1,41 billón (millón de millones) en 2009, el déficit fiscal retrocedió 69% hasta US$ 438 mil millones el año pasado.

Según expertos, esta mejora se vería en riesgo con el plan del nuevo mandatario, ya que los recortes tributarios implicarían una caída considerable en los ingresos. Trump planteó reducir el tope máximo del gravamen individual desde 39,4% a 33% y la tasa corporativa desde 35% a 15%.

Los analistas calculan que el costo de estas medidas varía entre US$ 6 billones y US$ 9 billones en una década, es decir, el déficit aumentaría en entre US$ 600 mil y US$ 800 mil millones cada año.

Esto provocaría que el déficit fiscal se dispare desde el actual 2,4% del PIB a cerca de 7%, lo que sería difícil de revertir con mayor crecimiento y que a su vez llevaría a la deuda desde 74% del Producto a más de 100%, según Paul Ashworth, economista jefe para EE.UU. de Capital Economics.

A los recortes tributarios se sumaría un mayor gasto en defensa y en infraestructura. Si bien los republicanos buscarían ajustes en otras áreas, esas otras rebajas no serían suficientes para contrarrestar nuevos desembolsos.

“El plan fiscal de Trump, tal como está, es bastante vago y simplemente no tiene sentido”, declaró Ashworth.

Política exterior: Revisión de pactos comerciales y altos aranceles

Uno de los aspectos que marcó la candidatura del empresario fue su fuerte discurso en contra de la globalización. El sucesor de Obama es un férreo detractor del Acuerdo Transpacífico (TPP, su sigla en inglés) y, tras su victoria, los expertos consideran que el pacto “está muerto”.

El próximo inquilino de la Casa Blanca también ha abogado por aplicar aranceles de 45% para las importaciones chinas y de 35% para los productos mexicanos. Wells Fargo advirtió en un informe que, con este tipo de iniciativas, “los consumidores pagan precios más altos al igual que los productores que utilizan los productos protegidos”.

La imposición de estas tarifas se vería acompañada por una revisión de los acuerdos comerciales vigentes. En particular, Trump ha propuesto renegociar o eliminar el Nafta. Gary Hufbauer, investigador senior del Peterson Institute for International Economics, explicó a Bloomberg que Trump puede retirarse del Nafta o aplicar aranceles contra las importaciones cambiando las regulaciones del Departamento de Comercio.

China, Canadá y México fueron los tres mayores socios comerciales de EE.UU. en 2015, con intercambios por US$ 1,7 billón, lo que representa un 45% de todo el comercio internacional de EE.UU.

Política monetaria: En duda el futuro de las tasas y de Janet Yellen

La Reserva Federal tenía el camino prácticamente despejado para subir las tasas en diciembre, dada la continua solidez del mercado laboral y el repunte de la inflación.

Sin embargo, el sorpresivo resultado electoral podría llevar al Banco Central a postergar, una vez más, el ajuste. Esto porque la decisión de la Fed no sólo depende de lograr el pleno empleo y una inflación de 2%, sino también de la estabilidad financiera.

Esto quedó claro en agosto de 2015 y en junio de este año, cuando la devaluación del yuan y el triunfo del Brexit, respectivamente, provocaron una fuerte agitación en los activos financieros, lo que llevó al organismo emisor a mantener su política sin cambios.

A medida que la victoria de Trump se hacía evidente, la probabilidad de un alza el próximo mes se hundió a 54%. Sin embargo, las chances de dicho escenario volvieron a su nivel original en torno a 85% ayer por la tarde.

Otra pregunta que queda en el aire es la permanencia de Janet Yellen como presidenta de la Fed, considerando que Trump la acusó de mantener las tasas bajas para ayudar a Obama. El nuevo presidente no puede destituirla (su período concluye en febrero de 2018), pero algunos analistas especulan que podría renunciar a su cargo.

Crecimiento: BofA ajusta a la baja PIB 2017 para EEUU

Todavía existe mucha incertidumbre sobre qué significará un mandato de Trump y por eso la mayoría de los analistas ha preferido esperar antes de revisar sus proyecciones económicas.

La excepción fue Bank of America Merrill Lynch, firma que ayer corrigió a la baja sus pronósticos para el PIB en 2017. Dada la mayor volatilidad y las condiciones financieras más ajustadas, el banco ahora estima que la economía se expandirá 1,8%, frente al cálculo previo de 2,1%.
“Si bien un amplio rango de resultados es posible, los riesgos para la economía parecen estar más sesgados hacia la baja”, alertaron los economistas de BofA.

Regulaciones: Normas financieras serían revocadas

El presidente número 45 de Estados Unidos también ha prometido flexibilizar algunas de las regulaciones que, a su juicio, asfixian al sector empresarial.

En el ámbito financiero, Trump ha adelantado que revocará la ley Dodd-Frank, la iniciativa que se aprobó tras la crisis financiera y que buscaba aumentar la supervisión de la banca para evitar un nuevo descalabro financiero.

El empresario también ha asegurado que cerrará la Oficina de Protección Financiera del Consumidor -símil del Sernac Financiero chileno-, entidad que también fue creada tras el colapso de Lehman Brothers.

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/impacto-del-plan-economico-trump/  y selección de Monetarios)

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