http://www.cepal.org/publicaciones/xml/9/5869/cuad45.pdf

 

PRÓLOGO
Este libro nace de mi experiencia como partícipe de la organización, profesor y oyente del curso
Internacional sobre Reformas Económicas y Gestión Pública Estratégica de la Dirección de
Programación del Sector Público del ILPES, que ya ha cumplido su séptima edición. En este
caso, la “comezón del séptimo año” se reflejó en el impulso de recopilar, editar y armar
numerosos y diversos documentos realizados para este curso a lo largo del tiempo. Lo que
comenzó como un trabajo acotado, más bien técnico y metodológico, ha resultado en esta guía de
lecturas, que emerge de una exploración de las profundidades de la literatura macroeconómica
contemporánea.


Se retoma, con énfasis distintos, el antiguo debate sobre el uso de reglas en la política
económica. No se trata de presentar un survey de esta literatura, ni una recopilación de papers, ni
tampoco un nuevo manual, que ya los hay suficientes, sino de compartir con el lector las
impresiones que quedan tras esta exploración. Para facilitar la lectura, y un poco contra la
corriente, no se encontrarán aquí muchas estadísticas ni fórmulas, pero sí en cambio múltiples
referencias, variados puntos de vista, diversas discusiones y un poco de técnica.


El propósito es presentar al lector las numerosas opiniones existentes en torno a un mismo
tema; no en vano la economía es la única ciencia en que distinguidos investigadores pueden
defender posiciones exactamente contrarias, y no obstante a ambos se les otorga el premio Nobel.
El título pretende enfatizar la dimensión operativa de las reglas en la política económica, pero
siempre subyacen las preferencias y convicciones del que escribe. Y no puede ser de otra manera
porque, al fin y al cabo, hace tiempo que aceptamos que la objetividad es un invento de la era, ya
antigua, del racionalismo.


La obra procura seguir dos principios básicos: uno, que no porque las cosas parezcan
obvias hay que dejar de decirlas, so riesgo de olvidarlas; y dos, que no porque la macroeconomía
se viste de formalismos deben obviarse los debates, y esconder la gran incertidumbre sobre la
manera en que funcionan las economías. Con estos criterios en mente se ha procurado evitar caer
en un tono pedagógico que, al pretender simplificar, empobrece; y en un excesivo tecnicismo
que, al formalizar en demasía, oscurece el debate. Un concepto central en economía es la
normalidad, que ilumina como referencia permanente el trabajo cotidiano de los que deciden. El
mensaje de estas páginas, si mensaje debe haber, es que la normalidad no existe, y por lo tanto es
tarea de todos construirla y reinventarla día a día.


Resulta oportuno agradecer el apoyo de mis colegas, muy especialmente de Juan Martin,
con quien hemos compartido muchas horas de trabajo y amistad, pero también y con mucho
cariño, de Paul Dekock, Gunther Held, Andras Uthoff y Daniel Titelman, por las reflexiones,
lecturas y vivencias compartidas, tanto en el quehacer cotidiano como en los innumerables
seminarios y actividades de capacitación que hemos realizado a lo largo de estos años. Para todos
ellos, vaya mi reconocimiento por los buenos momentos vividos y por su paciencia de leer o
escuchar (tantas veces!) las disquisiciones contenidas en estas páginas. No puedo dejar de
recordar, a la distancia, a los más de cuatrocientos participantes de nuestros cursos, provenientes
de más de 20 países, que han tenido la amabilidad de compartir conmigo en las aulas. Para ellos,
un saludo planetario.Una mención especial merece Carolina Palacios por su constante apoyo y
entusiasmo, y sobre todo por la autoimpuesta  misión de leer estas páginas, las que no se distinguen

precisamente por su interés literario. Por último, y no menos importante, deseo

agradecer la paciencia, dedicación y permanente buen ánimo de María Ester Montero, en su tarea

de edición, compaginación y revisión de numerosos documentos, y en especial de este libro.